Kaia y Ezequiel pasaron cuatro días sin tener novedades el uno con el otro, en realidad ninguno de los dos fue capaz de llamarse por miedo.Lunes, Kaia se levantó a las nueve, él no había llamado en todo el fin de semana, era así, todo se había roto seguramente, seguro que él estaba borracho, que después se dio cuenta y se quiso matar. Bueno, había estado bueno, en fin, la vida volvía a ser más de lo mismo. Prendió la compu, puso el café, sacó los cigarrillos de la mesa de luz. Abrió los diarios nacionales, el de España y abrió el messenger, él estaba ahí, preguntando si podía ser aceptado.¿Cómo actuar? Aceptó y chatearon, hablaron como si nada hubiera pasado, comentaron de la vida en general, de Leo, de Nacho pero sin menciones al pasado. Repasaron el fin de semana (él no había hecho nada el sábado y el domingo había ido a la casa de sus padres en Banfield).Quedaron en ir el miércoles al cine con los otros dos, como si tal cosa.Chatearon también el martes y el miércoles hasta acordar a que cine irían, pero de la noche de la semana anterior, mutis.
Lección uno: phono barLeo quedó con Nacho en ir a un lugar de esos que tienen mesas con teléfonos que se comunican entre sí. Nacho llegó temprano, solo cinco personas había ahí adentro así que decidió sentarse y pedirse una cerveza (no hay nada mejor para una resaca que seguir tomando).Mientras esperaba sonó el teléfono de su mesa ¿Debía atender? ¿Cómo era esto? ¿Qué hacia ahí?Atendió, el joven de la mesa 5 le hablaba, Nacho miró alrededor, las luces eran bajas y había tres con el teléfono en la mano, ¿Quién le estaría hablando? Hizo una vista rápida por el salón y descubrió al de la mesa 5 que le hacia señas con la cabeza “soy yo”.Estuvo hablando unos minutos, el nombre, la edad etc. y no había transcurrido la cuarta pregunta de rigor cuando este joven le hizo propuestas de los mas insolentes. Nacho colgó de golpe en un acto reflejo, no sabia que hacia ahí pero sabia bien que no quería estar ahí, llamó al mozo para pagarle y ya se estaba yendo horrorizado cuando entró Leo.
- ¿Adónde te vas?- Pensé que no venias (mintió)- Ya llegué, sentáte ¿Querés?
Nacho se sintió protegido, Estaba con Leo que entendía estos códigos y lo salvaría de los sátiros telefónicos. Llegaron unos amigos más que lo reconocieron de la fiesta de cumpleaños, se tomó la cerveza, se relajó y transcurrió la noche, mintió por teléfono y descubrió el maravilloso placer de poder inventarse personalidades con desconocidos.
Al miércoles siguiente fueron los cuatro al cine a ver “Memento”. Después fueron al departamento a cenar, qué alivio, no habían cambiado las cosas entre Kaia y Ezequiel, estaban en su orden y la noche pasional no había arruinado todo. Leo y Nacho se acomodaron en el sofá cama a ver un capítulo de Girlmore girls repetido y ellos se quedaron solos hablando pavadas intrascendentes en la cocina mientras se hacia el café. Evitaron lo más que pudieron el tema. Kaia lo miraba reírse, era francamente hermoso. ¿Por qué todo siempre le salía mal? ¿Cómo se revertía la situación? ¿Cómo hacia para que le dé bola? Debería conformarse, como siempre, no estaba en su destino ser feliz. Ezequiel se reía, se sentía como nunca, ¿Qué le había pasado a ella? ¿Por qué era tan tímido? ¿Por qué no se atrevía a besarla como quería? Seria su karma, las mujeres lo dejaban. Esperaría el momento, alguno, para acercarse.Ezequiel tomó una taza y se la dio dando paso al roce de los dedos, dedos que se quedó acariciando un rato más y que ella, complacida, correspondió. Los latidos de ambos aumentaron en un 70 por ciento, se abrazaron y él le susurró al oído
- la pase infinitamente bien - Yo también- ¿Te quedás conmigo?- Sí
Kaia, astutamente traía consigo, esta vez, el cepillo de dientes de cartera. En algún punto no perdía las esperanzas de que algún milagro así pudiera suceder.
Kaia y Ezequiel estaban en la cocina hablando de algo muy entretenidamente mientras Leo y Nacho terminaban de ver tele. Una vez terminado Leo tuvo ganas de salir
- ¿Salimos?- ¿De nuevo?- Si, estos dos ya están a los mimos y en cualquier momento van a estar poblando la Patagonia, yo opino que escapemos ahora antes que sea tarde para lamentos.- ¿Adónde vamos a ir un miércoles a la una de la mañana?
Monday, May 15, 2006
Monday, May 08, 2006
El terrible dia despues
Kaia no durmió nada bien, sabia que roncaba y trataba de evitarlo durmiendo lo mas levemente posible. A las 7.30 despegó un ojo, vio a Ezequiel a su lado y casi se muere de la emoción, era un angelito y se reía dormido. No podía ser posible aquella imagen. Temió por su aliento, se levantó y se enjuagó la boca con un poco de dentífrico aplicado con los dedos y se volvió a la cama. ¿Lo abrazaría? No, a ver si se despierta. No pudo evitar la tentación, lo abrazó y lo beso así dormido como estaba.
Ezequiel se levantó a las siete de la mañana miró a un costado y estaba ella, roncando plácidamente. No podía creerlo, se acercó y la abrazó y así se quedó un rato. Olor a mujer, hacia mucho tiempo que no pasaba por esa experiencia. Cuando se quiso dar cuenta se quedó dormido y volvió a abrir un ojo cuando se sintió besado. Miró de soslayo el reloj, ya era las 7.45 el acto reflejo lo hizo preocuparse porque llegaría tarde. Cuando la besó se acordó que era el jefe, y si alguna ventaja puede tener es poder llegar tarde así que se relajó, hizo el amor una vez más y se fue a bañar.
Hicieron el amor por la mañana, como extrañaba el mañanero. Él se fue a bañar y ella se cambió en 3.5 segundos. Estaba nerviosa, no se acordaba cómo se hace la mañana después de una buena noche. El beso del otro día es lo peor, no se sabe si en la mejilla, o en la boca, siempre termina en el medio beso, ese que en la confusión toma la mitad de la boca y no se juega por uno o por otro. Pero ahora era distinto, se quería ir ¿Qué había hecho? Seguro estaba borracho, estaba llegando tarde al trabajo por su culpa, seguro que había sido una aventura de alguien tan precioso como él.
Cuando salió del baño Kaia ya estaba cambiada y con la cartera puesta. Él puso el agua para el mate mientras ella pasó al baño raudamente para arreglarse un poco. Salió sonriente, lo abrazó y no aceptó el mate. Estaba apurada por alguna razón, él se ofreció a llevarla pero ella no quiso, se ofreció a acompañarla a la parada del colectivo pero tampoco quiso. En la puerta se tomó el primer taxi que pasó. Quizá estaba arrepentida.
Nacho se levantó con una resaca asquerosa, no se acordaba ni cómo había llegado a la casa pero de algún lado le llegaba la noción de que la había pasado muy bien. Tomó toda el agua helada que pudo para apagar el fuego interno, recién era jueves. Trató de acordarse de que tenia que hacer, en media hora iba a tener una visita guiada, se baño con agua fría a ver si lo despabilaba y lo recomponía.
Se tomó dos aspirinas y algo para el estómago. Salió a tomar el subte y maldijo en varios idiomas, todos los del contingente que le tocaba ese día.
Odió su trabajo, odió a los turistas, odió Buenos Aires y en especial no haber aprendido que el champagne y el vio blanco no se llevan bien juntos en un mismo estómago.
Sonó el celular, Leo del otro lado de la línea. Le contó que lo había depositado en la casa y que esa misma noche lo iba a sacar a pasear
Nacho se negó, con su estado físico mental no llegaría lejos esa noche, solo pensaba en dormir. Después lo pensó mejor, su vida era de lo más aburrida, si hacían efecto las aspirinas iría por lo menos un rato. Ni preguntó a dónde, sencillamente dijo que sí sin oponer resistencia.
María estaba en la peluquería, esta vez se haría reflejos. La imagen del espejo era patética, la gorra de plástico con todos los mechoncitos saliendo, sin mencionar la crema de la limpieza de cutis que, verde, seguía en su cara.
Prefirió evitar verse ¡cuánto costaba tener una piel sana y envidiable! Se distrajo con las revistas del aparador que toda peluquería que se precie tiene a mano. Estaba hojeando la sección top cuando vio a Ezequiel en una foto. ¿Ezequiel? ¡¿Ezequiel en una revista de moda?! ¡¿Ezequiel tomando champagne de lo más sonriente con una mujer?! ¿Pero quién cuernos era ella?
María hacia mucho que no pensaba en su ex. Ella lo quería mucho y había estado muy enamorada. Recordaba con mucha felicidad su convivencia, cuando lo dejó se sintió culpable, sabía que lo estaba destruyendo.
Ella nunca actuó con maldad, cuando conoció a Gustavo fue un flash inmediato, una pasión que había perdido con Ezequiel. Gustavo era lo que María quería para su vida, lo pensó muchas veces. Ezequiel nunca sería lo que ella anhelaba a pesar de quererlo tanto, y fue por eso que no dudó en alejarse a pesar de todo. Creyó, y seguía creyendo, que era lo mejor para los dos.
Y ahora él estaba ahí, en la página de sociales con otra que no era ella y encima era la "famosa" que figuraba con nombre y apellido debajo. ¿Ezequiel había cambiado?
Recordó la sensación de celos absolutos que le producía la belleza de Ezequiel, tuvo una nostalgia de los buenos tiempos, y por sobre todas las cosas pensó en Ezequiel como uno piensa en las personas con el paso del tiempo. La memoria es traicionera, y uno recuerda las partes que quiere, recuerda con un plus de engaño que hizo de Ezequiel un santo, recordó un Ezequiel idealizado.
Ezequiel se levantó a las siete de la mañana miró a un costado y estaba ella, roncando plácidamente. No podía creerlo, se acercó y la abrazó y así se quedó un rato. Olor a mujer, hacia mucho tiempo que no pasaba por esa experiencia. Cuando se quiso dar cuenta se quedó dormido y volvió a abrir un ojo cuando se sintió besado. Miró de soslayo el reloj, ya era las 7.45 el acto reflejo lo hizo preocuparse porque llegaría tarde. Cuando la besó se acordó que era el jefe, y si alguna ventaja puede tener es poder llegar tarde así que se relajó, hizo el amor una vez más y se fue a bañar.
Hicieron el amor por la mañana, como extrañaba el mañanero. Él se fue a bañar y ella se cambió en 3.5 segundos. Estaba nerviosa, no se acordaba cómo se hace la mañana después de una buena noche. El beso del otro día es lo peor, no se sabe si en la mejilla, o en la boca, siempre termina en el medio beso, ese que en la confusión toma la mitad de la boca y no se juega por uno o por otro. Pero ahora era distinto, se quería ir ¿Qué había hecho? Seguro estaba borracho, estaba llegando tarde al trabajo por su culpa, seguro que había sido una aventura de alguien tan precioso como él.
Cuando salió del baño Kaia ya estaba cambiada y con la cartera puesta. Él puso el agua para el mate mientras ella pasó al baño raudamente para arreglarse un poco. Salió sonriente, lo abrazó y no aceptó el mate. Estaba apurada por alguna razón, él se ofreció a llevarla pero ella no quiso, se ofreció a acompañarla a la parada del colectivo pero tampoco quiso. En la puerta se tomó el primer taxi que pasó. Quizá estaba arrepentida.
Nacho se levantó con una resaca asquerosa, no se acordaba ni cómo había llegado a la casa pero de algún lado le llegaba la noción de que la había pasado muy bien. Tomó toda el agua helada que pudo para apagar el fuego interno, recién era jueves. Trató de acordarse de que tenia que hacer, en media hora iba a tener una visita guiada, se baño con agua fría a ver si lo despabilaba y lo recomponía.
Se tomó dos aspirinas y algo para el estómago. Salió a tomar el subte y maldijo en varios idiomas, todos los del contingente que le tocaba ese día.
Odió su trabajo, odió a los turistas, odió Buenos Aires y en especial no haber aprendido que el champagne y el vio blanco no se llevan bien juntos en un mismo estómago.
Sonó el celular, Leo del otro lado de la línea. Le contó que lo había depositado en la casa y que esa misma noche lo iba a sacar a pasear
Nacho se negó, con su estado físico mental no llegaría lejos esa noche, solo pensaba en dormir. Después lo pensó mejor, su vida era de lo más aburrida, si hacían efecto las aspirinas iría por lo menos un rato. Ni preguntó a dónde, sencillamente dijo que sí sin oponer resistencia.
María estaba en la peluquería, esta vez se haría reflejos. La imagen del espejo era patética, la gorra de plástico con todos los mechoncitos saliendo, sin mencionar la crema de la limpieza de cutis que, verde, seguía en su cara.
Prefirió evitar verse ¡cuánto costaba tener una piel sana y envidiable! Se distrajo con las revistas del aparador que toda peluquería que se precie tiene a mano. Estaba hojeando la sección top cuando vio a Ezequiel en una foto. ¿Ezequiel? ¡¿Ezequiel en una revista de moda?! ¡¿Ezequiel tomando champagne de lo más sonriente con una mujer?! ¿Pero quién cuernos era ella?
María hacia mucho que no pensaba en su ex. Ella lo quería mucho y había estado muy enamorada. Recordaba con mucha felicidad su convivencia, cuando lo dejó se sintió culpable, sabía que lo estaba destruyendo.
Ella nunca actuó con maldad, cuando conoció a Gustavo fue un flash inmediato, una pasión que había perdido con Ezequiel. Gustavo era lo que María quería para su vida, lo pensó muchas veces. Ezequiel nunca sería lo que ella anhelaba a pesar de quererlo tanto, y fue por eso que no dudó en alejarse a pesar de todo. Creyó, y seguía creyendo, que era lo mejor para los dos.
Y ahora él estaba ahí, en la página de sociales con otra que no era ella y encima era la "famosa" que figuraba con nombre y apellido debajo. ¿Ezequiel había cambiado?
Recordó la sensación de celos absolutos que le producía la belleza de Ezequiel, tuvo una nostalgia de los buenos tiempos, y por sobre todas las cosas pensó en Ezequiel como uno piensa en las personas con el paso del tiempo. La memoria es traicionera, y uno recuerda las partes que quiere, recuerda con un plus de engaño que hizo de Ezequiel un santo, recordó un Ezequiel idealizado.
Monday, May 01, 2006
maldito fresco
Llego el invierno de golpe, asqueroso, como lo odio, Las frazadas te atrapan y las ganas de hibernar se imponen.
Aqui el dilema: un gran pensador contemporaneo dice "El calor es una gracha. ¿Por qu{e Brasil no tiene grandes pensadores? Porque se la pasan bailando y tomando cerveza y comiendo bananas, no pueden pensar"
A lo que respondo: "esa es la gracia, no necesitan pensar qeu es la felicidad porque ya son felices embriagados de calor y samba"
Malditos intelectuales que aman hablar en idiomas europeos. Al diablo con ellos, me quedo con el verano toda la vida. Por lo pronto en BUenos Aires desemplovamos los pulloveres sera de Dios! Lo unico rescatable es que invita al tinto entre amigos en bar, eso esta bueno y aqui hago l invitacion formal a un invierno de fiestas de bares y Tias Marias. SAlud.,
Aqui el dilema: un gran pensador contemporaneo dice "El calor es una gracha. ¿Por qu{e Brasil no tiene grandes pensadores? Porque se la pasan bailando y tomando cerveza y comiendo bananas, no pueden pensar"
A lo que respondo: "esa es la gracia, no necesitan pensar qeu es la felicidad porque ya son felices embriagados de calor y samba"
Malditos intelectuales que aman hablar en idiomas europeos. Al diablo con ellos, me quedo con el verano toda la vida. Por lo pronto en BUenos Aires desemplovamos los pulloveres sera de Dios! Lo unico rescatable es que invita al tinto entre amigos en bar, eso esta bueno y aqui hago l invitacion formal a un invierno de fiestas de bares y Tias Marias. SAlud.,
debe una acostarse la primer noche?
Leo en la fiesta del “too much” se encontró con mucha gente del palo y Nacho lo siguió embelesado por la forma que tenia de conectarse. Leo lo presentaba como un prometedor escenógrafo. Por su parte no paraba de hablar de su próximo éxito “agárrame esta” con periodistas a los que les prometía cualquier cosa con tal de conseguir una buena crítica.
Nacho no paró de responder preguntas acerca de los conceptos de la escenografía, cosa que le encantó. Participaba del mundo de la plástica, había entrado al círculo de artistas, ese mundo que no hace tanto tiempo le parecía lejano e impenetrable.
Los invitaron a un cumpleaños de un desconocido, Leo tenia todas las intenciones de arrastrar a Nacho a una fiesta completamente gay y lo logró. Buscaron a Ezequiel y a Kaia pero no estaban por ningún lado, Aprovechando el efecto felicidad y contactos se subieron al auto de un afamado diseñador de modas y se fueron al cumpleaños.
Era visible que la fiesta iba decayendo, que se iban retirando todos, La noche perfecta no podía terminar ahí. Bajaron con el resto que miraba atónito esa naturalidad de una pareja que esta hace años, de los que hablan tomados de la mano y no de esas parejas estrenándose los cuerpos franeleando constantemente y cuasi procreando en un rincón oscuro.
Tampoco tenían esa estúpida forma de relacionarse de los principios del tipo “vamos cuchy, si mi melocotón, Jijijiijiiji dale chuchi, volveme a decir chuchi chuchi jjijijiii.” No, nada de eso. Ya estaban grandes y los dos habían pasado por la etapa del pegoteo y sabían perfectamente que todo pasa, y eso también podía pasar.
Llegaron a la puerta pararon un taxi, él vivía cerca
- ¿Volvemos a casa?
Existen ese tipo de situaciones donde la respuesta si o no define el futuro y aparece la pregunta ¿Debe acostarse una la primer noche? ¿Soy fácil? ¿Me llamara mañana si entrego hoy? La pregunta no era necesaria esta vez, la respuesta sería “Sí” como había sido en todas las ocasiones anteriores. Lo bueno era que Kaia estaba siempre depilada, siempre tenia un buen conjunto de ropa interior a tono con las medias.
Existen ese tipo de situaciones donde hacer la pregunta siempre es un garrón y más si la persona en cuestión es importante ¿Es muy lanzado? ¿Me va a cortar el rostro? No era necesario, la pregunta seria “Venís” como había sido en las ocasiones anteriores donde terminaban en su casa. Lo bueno era que el PH de Ezequiel estaba siempre ordenado, siempre limpio y la cama hecha.
Irían a la casa de él al término de una reunión como tantas otras veces pero esta vez seria muy distinto y así fue.
Leo y Nacho llegaron al cumpleaños en taxi. Había una puerta minúscula que daba a un pasillo y desde afuera se escuchaba la música. Entraron y había gente tomando algo directamente en el pasillo común y saber cual era el departamento era fácil, bastaba con seguir el camino de maripositas pegadas en las paredes.
Cuando entraron al departamento los recibió una locuela que gritaba como una verdulera napolitana, los invitaron a pasar y bailar al ritmo frenético de Rafaella Carrá. Nacho no estaba acostumbrado a bailar, primero se negó y en una ráfaga llegaron a él las palabras de Kaia “date el permiso”. Las palabras le quedaron picando y se acercó a la cocina para conseguir un vaso con vino blanco. Al champagne del hotel se sumaron varios vasos de vino blanco desinhibidor, se olvidó de su vergüenza y recuperó su habitual carisma, se levantó del sillón empujado por Leo y danzó ABBA, interpretó a los Pimpinela, Gloria Gaynor, Village People y Erasure. Se convirtió, sin lugar a dudas, en el alma de la fiesta.
Leo veía bailar a la loca desatada de Nacho como una drugqueen en un teatro de revistas. No pudo creer lo que veía. Nacho se convirtió en la sensación del cumpleaños. Todos preguntaban de donde había salido, y Leo se enorgullecía de traer un nuevo miembro al club de locas. Mientras lo contemplaba resolvió que esa era su misión en la vida: Convertir a ese muchacho.
Nacho no paró de responder preguntas acerca de los conceptos de la escenografía, cosa que le encantó. Participaba del mundo de la plástica, había entrado al círculo de artistas, ese mundo que no hace tanto tiempo le parecía lejano e impenetrable.
Los invitaron a un cumpleaños de un desconocido, Leo tenia todas las intenciones de arrastrar a Nacho a una fiesta completamente gay y lo logró. Buscaron a Ezequiel y a Kaia pero no estaban por ningún lado, Aprovechando el efecto felicidad y contactos se subieron al auto de un afamado diseñador de modas y se fueron al cumpleaños.
Era visible que la fiesta iba decayendo, que se iban retirando todos, La noche perfecta no podía terminar ahí. Bajaron con el resto que miraba atónito esa naturalidad de una pareja que esta hace años, de los que hablan tomados de la mano y no de esas parejas estrenándose los cuerpos franeleando constantemente y cuasi procreando en un rincón oscuro.
Tampoco tenían esa estúpida forma de relacionarse de los principios del tipo “vamos cuchy, si mi melocotón, Jijijiijiiji dale chuchi, volveme a decir chuchi chuchi jjijijiii.” No, nada de eso. Ya estaban grandes y los dos habían pasado por la etapa del pegoteo y sabían perfectamente que todo pasa, y eso también podía pasar.
Llegaron a la puerta pararon un taxi, él vivía cerca
- ¿Volvemos a casa?
Existen ese tipo de situaciones donde la respuesta si o no define el futuro y aparece la pregunta ¿Debe acostarse una la primer noche? ¿Soy fácil? ¿Me llamara mañana si entrego hoy? La pregunta no era necesaria esta vez, la respuesta sería “Sí” como había sido en todas las ocasiones anteriores. Lo bueno era que Kaia estaba siempre depilada, siempre tenia un buen conjunto de ropa interior a tono con las medias.
Existen ese tipo de situaciones donde hacer la pregunta siempre es un garrón y más si la persona en cuestión es importante ¿Es muy lanzado? ¿Me va a cortar el rostro? No era necesario, la pregunta seria “Venís” como había sido en las ocasiones anteriores donde terminaban en su casa. Lo bueno era que el PH de Ezequiel estaba siempre ordenado, siempre limpio y la cama hecha.
Irían a la casa de él al término de una reunión como tantas otras veces pero esta vez seria muy distinto y así fue.
Leo y Nacho llegaron al cumpleaños en taxi. Había una puerta minúscula que daba a un pasillo y desde afuera se escuchaba la música. Entraron y había gente tomando algo directamente en el pasillo común y saber cual era el departamento era fácil, bastaba con seguir el camino de maripositas pegadas en las paredes.
Cuando entraron al departamento los recibió una locuela que gritaba como una verdulera napolitana, los invitaron a pasar y bailar al ritmo frenético de Rafaella Carrá. Nacho no estaba acostumbrado a bailar, primero se negó y en una ráfaga llegaron a él las palabras de Kaia “date el permiso”. Las palabras le quedaron picando y se acercó a la cocina para conseguir un vaso con vino blanco. Al champagne del hotel se sumaron varios vasos de vino blanco desinhibidor, se olvidó de su vergüenza y recuperó su habitual carisma, se levantó del sillón empujado por Leo y danzó ABBA, interpretó a los Pimpinela, Gloria Gaynor, Village People y Erasure. Se convirtió, sin lugar a dudas, en el alma de la fiesta.
Leo veía bailar a la loca desatada de Nacho como una drugqueen en un teatro de revistas. No pudo creer lo que veía. Nacho se convirtió en la sensación del cumpleaños. Todos preguntaban de donde había salido, y Leo se enorgullecía de traer un nuevo miembro al club de locas. Mientras lo contemplaba resolvió que esa era su misión en la vida: Convertir a ese muchacho.
Wednesday, April 12, 2006
mas fotos
volvemos a la novela....
Kaia entró con todos los nervios en el estómago y se encontró con el cuadro de Ezequiel parado de cabeza en medio del salón. Vaya recibimiento. ¿Cómo podía hacer eso? Ezequiel en una pirueta se puso en posición normal y saludó a los presentes ¿Qué hacia Kaia ahí?
Tomaron unos mates y les picó el bagre.
¿Qué comemos? –
Preguntó Ezequiel pensando en cocinar para cuatro
Salgamos a comer afuera, yo invito. -
Contestó Nacho que estaba por demás contento el último tiempo y había hecho muy buen dinero esa mañana con los gringos.
Dale, y después hagamos algo que tengo ganas de fiesta hoy, Kaia, vos que siempre estas al día ¿Qué hay para hacer hoy?
Redobló la apuesta Leo
No tengo idea.
Mentira, tenia mucha idea, pero salir así, sin pasar antes a cambiarse a la casa, estaba hecha un desastre desde el mediodía con lo mismo puesto (para Kaia un desastre era estar impecable, perfumada, a la moda, depilada, con los anillos y los aros haciendo juego con la remera)
Yo tengo la presentación del Hotel "too much" de puerto madero, si quieren podemos ir ahí, comemos y tomamos de arriba y después vemos.
Ezequiel había hecho una propuesta, encima decente, era evidente que algo estaba pasando. Nacho presintió una sensación extraña: su hermano se estaba convirtiendo un ser humano. La idea fue aceptada por el grupo que, muy contento, se iría a codear con el jet set porteño un miércoles, qué exceso de glamour.
Ezequiel se fue a vestir, el pelo todavía estaba mojado, se puso un traje con cuello Mao con camisa sin corbata que le había regalado el padre para ocasiones como ésta que, por supuesto, no había estrenado. Salió de la habitación reluciente después de haber practicado en el espejo de cuerpo entero de la pieza como iba a pedirle el brazo a Kaia para salir.
Kaia casi se desmaya de la emoción. Un hermoso morocho con traje moderno e impecable y perfumado, se acercaba. Mas emoción aún cuando él se dirigió a ella, y le estiró un brazo y le dijo
- Condesa, ¿me hace el favor?
Ella se agarró del brazo en gesto elegante mientras Leo, con el mayor disimulo, arrancaba la etiqueta del traje que le colgada por detrás.
Esta vez no fueron en moto, tomaron un taxi en la puerta y llegaron al hotel lleno de luces y alfombra roja.
La fiesta era en la terraza con antorchas y mozos que pasaban con bandejas de canapés. Había barras de champagne libre, una especie de paraíso etílico.
Ezequiel nunca sonrió tanto cuando hablaba con otros agentes de viajes, estrellitas en ascenso invitadas, y desconocidos en general. Kaia se encontró con algunos periodistas y fotógrafos del ambiente que no se extrañaban de verla ahí, al fin y al cabo ella también era una persona "de moda".
Tan así que algunos paparazzis amigos le sacaron fotos en el lugar y junto al joven guapo que la acompañaba para las secciones de vida social de las revistas de cholulos.
Leo y Nacho habían desaparecido a la vista, los otros dos estaban charlando con un grupo de artistas plásticos cuando Kaia notó que se había quedado sin cigarrillos. Pidió a los presentes que estaban en igual situación. Un hotel completo y sin máquina de cigarrillos, ¿Cómo podía ser posible?
Ezequiel se ofreció a ir a comprarle y ella se ofreció a acompañarlo (al fin del mundo de ser necesario.)
Preguntaron a un mozo que les indicó el kiosco más cercano y bajaron por el ascensor, desandaron la alfombra roja de la entrada y Ezequiel le dio la mano. Kaia creyó que se moría, pudo haber muerto en ese momento con total felicidad.
Ese calor que despedía esa mano fuerte, ese espontáneo caminar juntos como si fuera natural. Deambularon por las calles solitarias del puerto Madero dormido un miércoles a las tres de la mañana. No podía ser cierto, pero lo era.
Compraron los cigarrillos para todos, ese segundo en el que se soltaron. Kaia dio un salto ¿La volvería a agarrar o había sido solo un instante? Terminaron de pagar y se fueron caminando a distancia. Él puso sus manos en los bolsillos. Era obvio ... tanto bueno no podía ser real.
Quince pasos después las sacó del traje cuello mao, con un chocolate para compartir. Kaia tenia razón, no volvió a tomarla de la mano, cambió por rodearla por los hombros y la invitó a tomarlo por la cintura para seguir abrazados las dos cuadras y el chocolate que tenían por delante.
Subieron a la fiesta nuevamente, a la terraza, y el se disculpó para ir a buscar algo para tomar, volvió con dos copas llenas repletas de burbujas le dio una y, ya que estaba, le dio un beso, un beso tranquilo, uno de roce de labios y ruido de los que se dan aquellos que se conocen hace mucho, de los que se dan aquellos sin apuro porque saben que tienen toda la vida por delante.
Preguntaron a un mozo que les indicó el kiosco más cercano y bajaron por el ascensor, desandaron la alfombra roja de la entrada. Ezequiel iba riéndose de algo que ya ni recuerda y para cruzar la calle le dio la mano que no soltó después. Se sintió grande e invencible. Caminaron por las calles silenciosas hablando como si tal cosa, era todo tan natural.
Compró los cigarrillos, ella estaba dada vuelta mirando al piso sonriéndose sola, vaya uno a saber que estaría pensando. Momento ideal para comprar un chocolate, que ganas de chocolate.
Lo sacó del bolsillo y había que verle la cara a ella: era una nena con un chocolate, que ganas de abrazarla. ¿Por qué no? Las estaturas parecían dos piezas que encajaban perfectamente, encajaron hasta llegar a la fiesta, ir por dos copas y besarla. Había una familiaridad "en alguna vida debimos ser pareja" pensó y se dejó llevar por las ganas de estar con ella una vida entera más.
Tomaron unos mates y les picó el bagre.
¿Qué comemos? –
Preguntó Ezequiel pensando en cocinar para cuatro
Salgamos a comer afuera, yo invito. -
Contestó Nacho que estaba por demás contento el último tiempo y había hecho muy buen dinero esa mañana con los gringos.
Dale, y después hagamos algo que tengo ganas de fiesta hoy, Kaia, vos que siempre estas al día ¿Qué hay para hacer hoy?
Redobló la apuesta Leo
No tengo idea.
Mentira, tenia mucha idea, pero salir así, sin pasar antes a cambiarse a la casa, estaba hecha un desastre desde el mediodía con lo mismo puesto (para Kaia un desastre era estar impecable, perfumada, a la moda, depilada, con los anillos y los aros haciendo juego con la remera)
Yo tengo la presentación del Hotel "too much" de puerto madero, si quieren podemos ir ahí, comemos y tomamos de arriba y después vemos.
Ezequiel había hecho una propuesta, encima decente, era evidente que algo estaba pasando. Nacho presintió una sensación extraña: su hermano se estaba convirtiendo un ser humano. La idea fue aceptada por el grupo que, muy contento, se iría a codear con el jet set porteño un miércoles, qué exceso de glamour.
Ezequiel se fue a vestir, el pelo todavía estaba mojado, se puso un traje con cuello Mao con camisa sin corbata que le había regalado el padre para ocasiones como ésta que, por supuesto, no había estrenado. Salió de la habitación reluciente después de haber practicado en el espejo de cuerpo entero de la pieza como iba a pedirle el brazo a Kaia para salir.
Kaia casi se desmaya de la emoción. Un hermoso morocho con traje moderno e impecable y perfumado, se acercaba. Mas emoción aún cuando él se dirigió a ella, y le estiró un brazo y le dijo
- Condesa, ¿me hace el favor?
Ella se agarró del brazo en gesto elegante mientras Leo, con el mayor disimulo, arrancaba la etiqueta del traje que le colgada por detrás.
Esta vez no fueron en moto, tomaron un taxi en la puerta y llegaron al hotel lleno de luces y alfombra roja.
La fiesta era en la terraza con antorchas y mozos que pasaban con bandejas de canapés. Había barras de champagne libre, una especie de paraíso etílico.
Ezequiel nunca sonrió tanto cuando hablaba con otros agentes de viajes, estrellitas en ascenso invitadas, y desconocidos en general. Kaia se encontró con algunos periodistas y fotógrafos del ambiente que no se extrañaban de verla ahí, al fin y al cabo ella también era una persona "de moda".
Tan así que algunos paparazzis amigos le sacaron fotos en el lugar y junto al joven guapo que la acompañaba para las secciones de vida social de las revistas de cholulos.
Leo y Nacho habían desaparecido a la vista, los otros dos estaban charlando con un grupo de artistas plásticos cuando Kaia notó que se había quedado sin cigarrillos. Pidió a los presentes que estaban en igual situación. Un hotel completo y sin máquina de cigarrillos, ¿Cómo podía ser posible?
Ezequiel se ofreció a ir a comprarle y ella se ofreció a acompañarlo (al fin del mundo de ser necesario.)
Preguntaron a un mozo que les indicó el kiosco más cercano y bajaron por el ascensor, desandaron la alfombra roja de la entrada y Ezequiel le dio la mano. Kaia creyó que se moría, pudo haber muerto en ese momento con total felicidad.
Ese calor que despedía esa mano fuerte, ese espontáneo caminar juntos como si fuera natural. Deambularon por las calles solitarias del puerto Madero dormido un miércoles a las tres de la mañana. No podía ser cierto, pero lo era.
Compraron los cigarrillos para todos, ese segundo en el que se soltaron. Kaia dio un salto ¿La volvería a agarrar o había sido solo un instante? Terminaron de pagar y se fueron caminando a distancia. Él puso sus manos en los bolsillos. Era obvio ... tanto bueno no podía ser real.
Quince pasos después las sacó del traje cuello mao, con un chocolate para compartir. Kaia tenia razón, no volvió a tomarla de la mano, cambió por rodearla por los hombros y la invitó a tomarlo por la cintura para seguir abrazados las dos cuadras y el chocolate que tenían por delante.
Subieron a la fiesta nuevamente, a la terraza, y el se disculpó para ir a buscar algo para tomar, volvió con dos copas llenas repletas de burbujas le dio una y, ya que estaba, le dio un beso, un beso tranquilo, uno de roce de labios y ruido de los que se dan aquellos que se conocen hace mucho, de los que se dan aquellos sin apuro porque saben que tienen toda la vida por delante.
Preguntaron a un mozo que les indicó el kiosco más cercano y bajaron por el ascensor, desandaron la alfombra roja de la entrada. Ezequiel iba riéndose de algo que ya ni recuerda y para cruzar la calle le dio la mano que no soltó después. Se sintió grande e invencible. Caminaron por las calles silenciosas hablando como si tal cosa, era todo tan natural.
Compró los cigarrillos, ella estaba dada vuelta mirando al piso sonriéndose sola, vaya uno a saber que estaría pensando. Momento ideal para comprar un chocolate, que ganas de chocolate.
Lo sacó del bolsillo y había que verle la cara a ella: era una nena con un chocolate, que ganas de abrazarla. ¿Por qué no? Las estaturas parecían dos piezas que encajaban perfectamente, encajaron hasta llegar a la fiesta, ir por dos copas y besarla. Había una familiaridad "en alguna vida debimos ser pareja" pensó y se dejó llevar por las ganas de estar con ella una vida entera más.
Monday, April 10, 2006
fotos al por mayor
Monday, April 03, 2006
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Tuesday, March 28, 2006
mas de la fiesta
Monday, March 27, 2006
La fiesta
Bueno, existen dos tipos de gentes: las que fueron y las que no fueron.
Entre las que fueron hay dos grupos, los que esperaba y los que no. De los que esperba siguen sumando puntos en las escala de mis afectos, de los que no tambien hay dos tipos: los que desconocia y eran bienvenidos y los que me sorprendieron muy gratamente.
Despues estan los que no vinieron: mas de muchos excusados, y mas otros sin ningun tipo de perdon.
En fin la cuestion es que fue un fieston segun me contaron y como mi gente, si "mi gente" que se la re banco y se vino de gala! Vestidos largos y purpurina, peluqueria y trajes por supuesto que hubo un par que dieron la nota...
NO lo voy a decir yo, lo diran los que estuvieron, acepto votaciones.
Y aqui unas fotos. La gracia de varias camaras es que ven la fiesta desde distintos angulos. BUenisimo!
Para los que estuvieron gracias, para los que no...se la perdieron y no solo por esta fiesta sino porque no habra mas! me retiro con estilo mis queridos! me voy en la cresta de la ola! el año que viene sera distinto...no voya hacer adelantos. Por lo pronto aqui esta la prueba del delito. Los quiero.
Entre las que fueron hay dos grupos, los que esperaba y los que no. De los que esperba siguen sumando puntos en las escala de mis afectos, de los que no tambien hay dos tipos: los que desconocia y eran bienvenidos y los que me sorprendieron muy gratamente.
Despues estan los que no vinieron: mas de muchos excusados, y mas otros sin ningun tipo de perdon.
En fin la cuestion es que fue un fieston segun me contaron y como mi gente, si "mi gente" que se la re banco y se vino de gala! Vestidos largos y purpurina, peluqueria y trajes por supuesto que hubo un par que dieron la nota...
NO lo voy a decir yo, lo diran los que estuvieron, acepto votaciones.
Y aqui unas fotos. La gracia de varias camaras es que ven la fiesta desde distintos angulos. BUenisimo!
Para los que estuvieron gracias, para los que no...se la perdieron y no solo por esta fiesta sino porque no habra mas! me retiro con estilo mis queridos! me voy en la cresta de la ola! el año que viene sera distinto...no voya hacer adelantos. Por lo pronto aqui esta la prueba del delito. Los quiero.
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